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EL PARAISO O EL INFIERNO

Cuando uno expone sus trabajos al publico puede tener una respuesta agradable o ser ignorado olímpicamente. Pasamos del paraíso al infierno en pocos instantes. Y uno debe hacer el ejercicio de construir lo que le gusta sin importarle lo que el otro piense. Si algo es bonito para mi deberá ser suficiente. Es un ejercicio difícil. Las caricias son agradables, pero lamentablemente hoy las manos están para otra cosa.

jueves, 25 de agosto de 2016

UNA PARROQUIA Y EL ARTE


LA PARROQUIA DE SANTA ANA EN GLEW
(Un mundo igual pero diferente)

He tenido la suerte de recorrer varias veces la Capilla Sixtina, haber disfrutado con los murales del Giotto en Asis, en el convento de San Francisco,  o extasiarme con el entierro del Conde de Orgaz en Toledo. Me he maravillado con esas y otras muchas obras de arte, pero la sensación que experimenté al sumergirme en el universo increíble de la Parroquia de Santa Ana, en Glew, no creo tener palabras para poder describirla.
Frente a la Sagrada familia llegué a comprender lo que es el hombre. Mi tremenda pequeñez ante la grandiosidad de la creación. Cuando entré en la parroquia de Glew sentí lo que, supongo, debería ser el paraíso. Y debo aclarar que no soy creyente, que no puedo, sinceramente, ser hombre de fe.





Veinticuatro años tardó el maestro Soldi, veinticuatro veranos, en completar la obra más maravillosa que he tenido la suerte de poder contemplar. Dedicado a la vida de Santa Ana, incluyendo el nacimiento de María y luego el de su nieto, Jesús, nos va llevando con la mansedumbre de sus colores pasteles y sus figuras casi ingenuas, para contarnos una historia que se hace real porque todo está contexturizado en la propia población de Glew.




Los edificios que contemplamos son muchos de los que luego podemos ver en la vecindad y la cara de la gente que acompaña a la santa no es más que el rostro de los vecinos del lugar. En el coro hay muchos de ellos y la baranda del mismo se repite de tal manera que cuesta separar el real del imaginado. Incluso hay un ángel negro que es la imagen de la maestra del pueblo, que tenía la piel de ese color.






Soldi fue escenógrafo y luego pintor. Aquí aunó ambos oficios para recrear una atmósfera que envuelve al visitante y lo transporta a un mundo diferente.

Absolutamente real, pero diferente.







2 comentarios:

  1. Hermoso monumento, maravillosos frescos y una figura increíble que no conocía. Una suerte poder conocerlo a través de tu sitio, amiga.. Gracias. Un beso

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  2. ¡Excelente presentación, en lo escrito y en lo graficado!!! Si los demás no entran, problema de ellos, así pasan por la vida, el viento apenas agita sus ramas, pero ni de eso se enteran.
    ¡Felicitaciones artista, aventurero, con esos deseos de aprender que espero nunca te abandonen!!! ¡Vos y yo hacia la aventura de cada día y el mundo se diluye, se esfuma...¿existe?!!!

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